Publicación: 2016-08-08 22:24:47 Por: sysadmin  Fuente: Notimex

Carlos Sánchez, toda una vida apasionado de la magia del cine

* El destacado gaffer mexicano ha participado en más de 130 películas Por Eleazar Ramos Villaseñor México, 8 Ago (Notimex).- Carlos Sánchez,

* El destacado gaffer mexicano ha participado en más de 130 películas

Por Eleazar Ramos Villaseñor

México, 8 Ago (Notimex).- Carlos Sánchez, el destacado iluminador cinematográfico de cintas como “Spectre”, “Frida” y “Cásese quien pueda”, confesó que para poder brillar en el trabajo, hay que vivirlo con pasión y esa pasión se vuelve magia en el momento que pisa un set de cine.

Sánchez, como le gusta que le llamen, nació en la Ciudad de México e ingresó al medio cinematográfico hace 28 años, haciendo de todo y pasando diferentes departamentos de la industria, desde, “Best boy”, asistente de utilería, efectos especiales, “Key grip”, asistente de producción, asistente de iluminación, hasta llegar a gaffer.

“Un gaffer es el término con el que se define al experto en iluminación. Cuenta con un equipo de electricistas que juntos tenemos a nuestro cargo la iluminación de una película. El gaffer selecciona a los equipos convenientes para llevar a cabo tal iluminación, pre- ilumina escenas y realiza visitas a las locaciones o “scouting”, entre otras cosas”, comentó.

“Es que si hay algo que me apasiona en la vida, es lo que hago y yo siempre he dicho que soy una persona afortunada, porque no sólo hago mi trabajo con pasión, sino que además me hace feliz”.

Confesó que cuando está en un set, foro o locación, se convierte en otra persona. “Me transformo en otro ser, en familia soy otra persona, no soy un ogro por supuesto, pero soy una persona más tranquila, más relajada, pero en cuanto empiezo un proyecto, mi metabolismo, mi mente, todo empieza a funcionar de manera diferente”.

Afirma que al tener un guión en sus manos, empieza esa transformación. “Tan sólo leer el primer guión, la adrenalina empieza a fluir y literalmente empiezo a ver la luz. Porque yo siempre he dicho que la luz cuenta historias”.

Y explicó: “La gente que se dedica al cine o a la fotografía entenderá de lo que hablo, pero también a las personas les digo que hay que aprender a ver la luz, no solamente es prenderla, y esto no es sólo voltear a ver un reflector, es ver la luz y aprender a iluminar a una persona o a un objeto”.

Todo esto que puede parecer complejo, no lo aprendió de la noche a la mañana, fueron años de observación y de aprendizaje al lado de expertos, a los que él llamó “profesionales de la vieja guardia”.

“Tengo la fortuna que todo esto lo aprendí con ‘la vieja guardia’, que es espectacular, comenzando por mi padre, quien también fue gaffer, Enrique Sánchez, quienes me enseñaron a disfrutar y a vivir de esto, pero con emoción, es más, en estos momentos que platico de mi profesión, siento esa adrenalina”.

Carlos Sánchez se puso nostálgico y recordó la primera vez que pisó un set cinematográfico.

“Creo que esa primera ocasión yo tenía como 10 o 12 años y fue algo impresionante, porque fue en los Estudios Churubusco, cuando era un “back lot” increíble, todo era mágico, había un río, un pueblo, mucha gente por un lado, otros por otro, había animales, panteras, tigres, changos, aves, había todo y para alguien de esa edad era impactante y eso se quedó grabado por siempre en mi mente”.

Añadió que ya con el tiempo, luego de los estudios, la vida lo llevó al cine. “Es gracioso porque uno de mis primeros trabajos en cine, fue haciendo efectos especiales y eso estaba padrísimo, pero pasó el tiempo y nunca más volví a trabajar en eso, porque entré a esto de la luz y desde el primer momento quedé maravillado”.

Compartió que su primer trabajo importante fue en la película “Titanic” (James Cameron, 1997), pero no fue como iluminador.

“En ‘Titanic’ yo fui como “best boy”, el que coordina todo el equipo y no tiene uno mucho contacto con el director de fotografía, pero como era un mundo de gente, se armó una segunda unidad para trabajar de noche y ahí vi la oportunidad de hacerla de gaffer y me colé y al final me quedé dos meses en ese cargo”, compartió.

Sánchez recordó que su primer filme como técnico del departamento eléctrico fue en la película “El vengador del futuro” (1990), con Arnold Schwarzenegger.

“Ese filme fue el primero donde realmente estuve en contacto con el staff, porque antes divagué, fui utilero, ayudante de producción, descubriendo todo, y esto me sirvió para aprender muchas cosas, y también se le da su valor a cada una de estas personas”, añadió.

Sobre su participación en “Spectre”, Carlos Sánchez recordó que las exigencias del director de fotografía fueron muchas y ahí tuvo que hacer uso de las enseñanzas que obtuvo de los de “la vieja guardia”.

El gran reto de ‘Spectre’ fue iluminar el Gran hotel de la Ciudad de México, porque había que subir el arrimax (enorme reflector o proyector de luz de gran potencia y alcance), a través de control remoto arriba del domo.

“Y para hacer ese tipo de trabajo debes tener a tu lado un gran ‘staff’, porque además a la vez teníamos que manejar una grúa de 300 toneladas para poder levantar toda la estructura que tuvimos que armar”.

Dijo que esta operación les llevó aproximadamente dos días, que en pantalla sólo fueron 20 segundos. “Ese fue el gran reto y otro es cuando trabajas con este tipo de directores de fotografía que no sabes si están contentos de lo que estás haciendo, o de saber si entendimos la propuesta de lo que no está pidiendo o el look que él está buscando”.

A propósito de esa tecnología que todos los días se inventa para el cine, Carlos Sánchez no cree que estos avances lleguen a desbancar la labor de un gaffer.

“Cuando se hizo la película ‘Apocalipto, fue como gaffer uno de los chicos de mi equipo y cuando regresó me dijo asustado: ´Qué crees, que ya no van a haber gaffers, porque las cámaras ya hacen todo´”.

Yo le respondí, como lo hago ahora: Las cámaras podrán hacer maravillas, y ahora en el cine nos dicen que cada vez hay que meter menos luz, sí, pero cada vez hay que trabajar más la luz y eso implica ahora trabajarla, no sólo ponerla”.

Añadió que: “Antes metías 20 reflectores, ahora sólo 10 y esos 10 los tienes que trabajar, pues para iluminar a un personaje podríamos decir, es algo sencillo, pero iluminar un set es otra cosa. Por eso yo digo que un gaffer no puede desaparecer del cine, porque es una extensión, es un creativo, una persona que recibe señales para que se las transmita a su staff”, concluyó.

En todos estos años, Carlos Sánchez ha participado en más de 130 películas nacionales e internacionales, teniendo el privilegio de haber participado en dos películas ganadoras del Oscar por mejor fotografía.

Entre las películas más reconocidas en las que he trabajado son “Romeo y Julieta”, “Frida”, “Cásese quien pueda”, “La niña en la mira”, “Jeremias el niño genio”, entre otras.

Ha participado en más 15 películas nominadas al Premios Ariel por Mejor Fotografía.

Algunos de los fotógrafos con los que ha trabajado son Juan José Sarabia, Alberto Anaya, Carlos Hidalgo, Rodrigo Prieto, Emmanuel Lubezki, Sara Purgatorio, Hoyte van Hoytema, Peter Suschitzky, Russel Carpenter, Hiro Narita, Larry Fong, sólo por mencionar algunos.

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