El diario Sydney Morning publicó que el ladrón en Australia acababa de robarle la billetera y dos teléfonos celulares a un hombre, cuando se dio cuenta que en uno de ellos su víctima portaba pornografía infantil. El hombre se encontró entonces en una disyuntiva, entre denunciar al hombre y enfrentar la cárcel, o callarse el delito y escapar.
"Usted hizo lo correcto. Esa clase de delito es muy grave. Hay que encomiar su conducta porque arriesgó su propia libertad", dijo la juez Michelle Hodgoson, quien condenó al ladrón a un mes de cárcel y a pagar una multa. "No deseamos desalentar a otras personas con conciencia a actuar en la forma que usted hizo", añadió la magistrada.
El ladrón australiano también recibió las felicitaciones de la Policía del Estado de Victoria, en el sureste del país, por contribuir a la detención del pederasta. Sin duda, la decisión del juez apela bien al dicho de que "ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón".














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