Tal y como lo explicó Obama al emitir la nueva orden ejecutiva, considera justificadas las nuevas sanciones debido a las "engañosas prácticas del Banco Central de Irán y otros bancos iraníes para esconder transacciones de entidades sancionadas".
La sanciones también se deben, según el mandatario, a "las deficiencias en el régimen contra el lavado de dinero iraní y las debilidades en su implementación" así como del "continúo riesgo inaceptable que las actividades de Irán suponen para el sistema financiero internacional".
Esta nueva orden implica que todos los activos del gobierno iraní en territorio estadounidense quedarán bloqueados y "no pueden ser transferidos, pagados, exportados, retirados" ni sujetos a cualquier otra acción.














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