
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, prepara los festejos de la Revolución Sandinista. (Foto: AP)
La conmemoración encuentra al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) como un ex movimiento guerrillero consolidado como partido en el poder y con control del poder Legislativo, además de una influencia significativa en los poderes Electoral y Judicial.
Ortega, de 67 años y quien se encuentra en su tercer mandato y segundo consecutivo, asistirá a la celebración anticipando una victoria del FSLN en los comicios municipales de noviembre próximo, hecho que cerraría el círculo de poder en torno al sandinismo.
Daniel Ortega y la primera dama Rosario Murillo serán los anfitriones de la “gran fiesta”, rodeados de jóvenes simpatizantes del FSLN que desplazaron de la tarima principal a antiguos comandantes guerrilleros.
La pareja presidencial culminará varios días de celebración con fiestas infantiles, juveniles y marchas.
En estos días se ha multiplicado la entrega de viviendas, paquetes alimenticios y láminas de zinc a los sectores más pobres en las ciudades y el campo.
El escenario de la multitudinaria manifestación será la plaza de la Fe, en el malecón de Managua. La concha acústica ha sido adornada con símbolos coloridos, banderas de Nicaragua y rojinegras del FSLN.












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